COVID-19

Los virus aparecieron en la tierra primero que el hombre. Estos formaron parte de la evolución del mismo. Cerca del 8 por ciento del ADN humano proviene de los virus, incorporados en el genoma de nuestros antepasados hace millones de años.

De acuerdo a recientes descubrimientos científicos, en el cuerpo humano residen aproximadamente unos 380 trillones de virus. Esta gigantesca comunidad de virus se conoce como el viroma humano, que no es otra cosa que el genoma de todos los virus que residen en el cuerpo humano.

El Dr. Alex Greninger de la escuela de medicina de la Universidad de Washington y el Dr. Louis Flamand de la Universidad de Laval en Quebec observaron en sus investigaciones que una forma de virus, no adquirida por infección, es heredada como parte del material genético en por lo menos una de cien personas. El estudio concluye que aproximadamente el 8 por ciento del ADN humano proviene de virus insertados en el genoma de nuestros antepasados pre-humanos hace millones de años.

No todos los virus que habitan en el cuerpo humano causan enfermedades. Muchos de ellos coexisten en el cuerpo, en donde ambas partes se benefician. Desafortunadamente, hay virus que atacan células del cuerpo, modificando sus funciones y obligando al cuerpo que se defienda del ataque. Este enfrentamiento produce síntomas desagradables, y puede llegar al extremo de causar el colapso de órganos vitales que pudiera, más tarde, ocasionar la muerte de la víctima.

A través de las diferentes épocas de la existencia humana, las enfermedades vírales han sido las responsables de importantes acontecimientos que cambiaron el curso de la historia del mundo.

Estas son 7 de los casos virales que han quedado como testimonio del impacto desbastador de los virus que valdrían la pena mencionar.

Entre el año 165 y 180 de la era cristiana, el Imperio Romano sufrió una peste de viruela traída al imperio por soldados que regresaban después de una guerra en contra de Partia, matando a más de 5 millones de personas.

Esta pandemia ocasionó el fin del periodo de paz del Imperio Romano que duró desde el año 27 antes de la era cristiana hasta el año 180 de la era cristiana. Esta fue la época cuando Roma exhibía todo su poderío. Después de la peste, se dieron múltiples guerras civiles e invasiones de parte de las tribus bárbaras, ocasionando la inestabilidad del imperio.

En el siglo 16, los exploradores europeos trajeron a las Américas un conglomerado de agentes patógenos, siendo la viruela uno de ellos. No tardó mucho en que la población indígena se contagiara. Se estima que el 90 por ciento de los indígenas murió a causa de esto, ocasionando el colapso de las más grandes civilizaciones pre-colombinas: la Azteca en América del norte y la Inca en América del sur.

Entre los años 1918 y 1920, la influenza española, producida por el virus H1N1, cegó la vida de aproximadamente 50 millones de personas desde el sur del Océano Pacífico hasta los continentes al norte del ecuador.

Entre los años 1957 y 1958, la influenza asiática o la influenza aviar, ocasionada por el virus H2N2, de procedencia china, fue la causa de la muerte de más de 1.1 millones de vidas en el mundo. Sólo en los Estados Unidos de Norteamérica se registró un total de 116 mil fallecidos.

Entre los años 1968 y 1969, la influenza de Hong Kong, causada por el virus H3N2, fue la responsable de la muerte de más de 1 millón de personas mundialmente.

Entre los años 2009 y 2010, la influenza porcina, una variante del virus H1N1, procedente de México, infectó a más de 1.4 billones de personas alrededor del mundo. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades estimó más de 300.000 muertes durante esta pandemia.

La epidemia del Ebola de África Occidental, entre los años 2014 y 2016, se propagó desde Guinea hacia Liberia y Sierra Leona, reportándose 28,600 casos, de los cuales 11,325 resultaron mortales. El virus del Ebola, que se presume proviene de los murciélagos, afectó en menor grado a Nigeria, Mali, Senegal, Estados Unidos de Norteamérica y Europa.

Actualmente, estamos viviendo un ataque viral de proporciones dantescas. A comienzos de diciembre del año 2019, aparecieron los primeros síntomas de neumonía viral en la ciudad China de Wuham. El 12 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud etiquetó temporalmente al nuevo virus del 2019 como 2019-nCoV. El 12 de febrero del 2020, la misma organización designó oficialmente la enfermedad producida por el nuevo virus como COVID-19. Más tarde, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus denominó al nuevo virus como SARS-CoV-2, de acuerdo a la historia evolutiva del grupo de virus del SARS y a las características comunes que comparte con el mismo.

Después de la aparición en China, el nuevo virus evolucionó por cuatro meses y se dispersó precipitadamente por todo el mundo. El 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró al COVID-19 como pandemia.

Hasta el momento de producir este vídeo, el reporte mundial indica que hay más de 106 millones de casos de COVID-19, la cantidad de fallecidos se eleva a más de 2 millones y los que se han recuperado suman más de 78 millones.

El COVID-19 es una amenaza real. Los organismos locales y mundiales de salud y prevención de enfermedades siguen trabajando en la actualización e implementación de protocolos de salud pública tomando en consideración el impacto socio económico de cada región. Los investigadores y científicos de salud hacen su parte tanto en el campo de la producción y evaluación de vacunas como en el área de los servicios médicos y hospitalarios.

Pero nada de esto pudiera contener la pandemia sin la participación de toda la población. Mientras no asumamos nuestra responsabilidad en la lucha contra el virus del COVID-19, éste no tan solo se replicará exponencialmente, sino que las probabilidades que aparezcan nuevas cepas del virus se haría cada vez más grandes. Los efectos en la salud pública de estas mutaciones son ciertamente impredecibles.

Los Estados Unidos de Norteamérica, siendo uno de los pises con grandes recursos materiales, humanos y tecnológicos del mundo, irónicamente, es el país con más casos de contagios y muerte por el COVID-19.

Las razones de esta contradicción son complejas. Ed Young del portal de noticias The Atlantic en su reportaje “How The Pandemic Defeated America” en su edición digital del 4 de agosto del 2020 comparte algunos de sus hallazgos después de consultar a más de 100 expertos en diferentes especialidades.

“Un sistema sanitario inflado e ineficaz dejó a los hospitales mal preparados para la siguiente ola de enfermedades. Las políticas raciales que han perdurado desde los días de la colonización y la esclavitud, dejaron a las minorías, especialmente a los nativos americanos y a los afroamericanos, vulnerables al COVID-19. El proceso de décadas de destrucción de la red de seguridad social de la nación, obligó a millones de trabajadores esenciales, en labores mal remunerados, a arriesgar su salud para ganarse la vida. Las mismas plataformas de redes sociales que sembraron el partidismo y la desinformación durante el brote de ébola del 2014 y las elecciones estadounidenses del 2016 se convirtieron en elementos predominantes de las teorías de conspiración durante la pandemia del 2020.”

Pero no todo está perdido. Hay soluciones que dependen del esfuerzo colectivo entre la nueva administración del gobierno federal y la población en general.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades, en su portal digital, ha divulgado una serie de medidas a tomar para contener el virus del COVID-19.

Las recomendaciones son las siguientes:

“Usar máscara

-Todas las personas mayores de 2 años deben usar máscaras en público.

-Deben usarse máscaras en adición de mantenerse al menos 6 pies de distancia, especialmente alrededor de personas que no viven con usted.

-Si alguien en su hogar está infectado, las personas en el hogar deben tomar precauciones, incluyendo el uso de máscaras, para evitar la propagación a otras personas.

-Lávese las manos o use un desinfectante para manos antes de ponerse la mascarilla.

-Use su máscara sobre su nariz y boca y asegúrela debajo de su barbilla.

-Ajuste la máscara cómodamente a los lados de su cara, deslizando los lazos sobre sus orejas o atando las cuerdas detrás de su cabeza.

-Si tiene que ajustar continuamente su mascarilla o no le queda bien, es posible que deba buscar un tipo o marca de mascarilla diferente.

-Asegúrese de que pueda respirar con facilidad.

Mantenerse a 6 pies de distancia de los demás

-Dentro de su casa: Evite el contacto cercano con personas enfermas.

Si es posible, mantenga 6 pies entre la persona enferma y otros miembros del hogar.

-Fuera de su hogar: mantenga 6 pies de distancia entre usted y las personas que no viven en su hogar.

Recuerde que algunas personas sin síntomas pueden transmitir el virus.

Manténgase al menos a 6 pies (aproximadamente 2 brazos) de otras personas.

Mantener la distancia de los demás es especialmente importante para las personas que tienen un mayor riesgo de enfermarse gravemente.

Evitar las multitudes

-Estar en multitudes como en restaurantes, bares, gimnasios o cines lo pone en mayor riesgo de contraer COVID-19.

Evitar los espacios mal ventilados

-Evite los espacios interiores que no ofrecen aire fresco del exterior tanto como sea posible. Si está adentro, permita la entrada de aire fresco abriendo ventanas y puertas, si es posible.

Lavarse las manos con frecuencia

-Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente después de haber estado en un lugar público, o después de sonarse la nariz, toser o estornudar.

Es especialmente importante lavarse las manos:

-Antes de comer o preparar alimentos

-Antes de tocarse la cara

-Después de usar el baño

-Después de salir de un lugar público

-Después de sonarse la nariz, toser o estornudar

-Después de manipular su máscara

-Después de cambiar un pañal

-Después de cuidar a alguien enfermo

-Después de tocar animales o mascotas

Si no hay agua y jabón disponibles, use un desinfectante para manos que contenga al menos un 60% de alcohol. Cubre todas las superficies de tus manos y frótalas hasta que se sequen.

Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.

Cubrirse al toser y al estornudar

-Cúbrase siempre la boca y la nariz con un pañuelo cuando tosa o estornude o use la parte interna del codo y no escupa.

-Tire los pañuelos usados ​​a la basura.

-Lávese las manos inmediatamente con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Si no hay agua y jabón disponibles, lávese las manos con un desinfectante para manos que contenga al menos un 60% de alcohol.

Limpiar y desinfectar

-Limpie y desinfecte las superficies que se tocan con frecuencia a diario. Esto incluye mesas, picaportes, interruptores de luz, encimeras, manijas, escritorios, teléfonos, teclados, inodoros, grifos y lavabos.

-Si las superficies están sucias, límpielas. Use detergente o agua y jabón antes de la desinfección.

-Luego, use un desinfectante doméstico. Use productos Desinfectantes para Coronavirus (COVID-19) de la Lista N de la EPA y siga las instrucciones etiquetadas del fabricante.

Controle su salud diariamente

-Esté alerta a los síntomas. Esté atento a la fiebre, tos, dificultad para respirar u otros síntomas de COVID-19.

Especialmente importante si está haciendo recados esenciales, yendo a la oficina o al lugar de trabajo, y en entornos donde puede ser difícil mantener una distancia física de 6 pies.

-Tome su temperatura si se presentan síntomas.

No se tome la temperatura dentro de los 30 minutos posteriores al ejercicio o después de tomar medicamentos que podrían disminuir su temperatura, como el acetaminofén.

-Siga las instrucciones del Centro de Control y Prevención de Enfermedades si se presentan síntomas.

Vacúnese para protegerse contra COVID-19

-La vacuna COVID-19 es especialmente importante para las personas que pueden tener más probabilidades de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, como los adultos mayores y las personas con determinadas afecciones médicas.

-Las personas con afecciones médicas subyacentes pueden recibir una vacuna COVID-19 siempre que no hayan tenido una reacción alérgica grave o inmediata a la primera dosis de la vacuna COVID-19 o cualquiera de los ingredientes de una vacuna COVID-19.  El Centro de Control y Prevención de Enfermedades ha hecho recomendaciones sobre quién debe vacunarse primero.”

Se sabe que este virus ni la vasta cantidad de virus que hay en el mundo no van a desaparecer. No pueden morir porque no tienen vida en sí mismos. Son pedazos microscópicos de material genético, como el ARN o el ADN, que se reproducen al invadir células de seres vivos.

Sabiendo esto, podemos tomar las debidas precauciones para evitar ser contagiados o contagiar a los demás y esforzarnos en mantener el cuerpo sano y en buen estado, prestando atención al sistema inmunológico. Consulte a su médico para informaciones precisas y seguras.

Nuestras vidas y la vida de nuestros seres queridos están en riesgo. Pero si cada quien hace su parte para contener este virus, recobraremos la normalidad nuevamente.

Referencias:

https://www.livescience.com/worst-epidemics-and-pandemics-in-history.html

https://newsroom.uw.edu/news/genes-‘fossil’-virus-human-dna-found-be-active

https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prevent-getting-sick/prevention.html

©2021 eBiefy

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