Vacuna contra el virus del COVID-19

Los seres vivos hospedan una multitud de gérmenes, micro organismos y virus que han coexistido desde la aparición de la vida en la tierra y que han sido responsables de la formación de organismos más complejos. En el momento en que el equilibrio de esa coexistencia se ve comprometida, las células de los individuos luchan para contener al intruso. El sistema autónomo de protección del cuerpo reacciona ante los invasores. Cuando la protección inmunológica es débil, el cuerpo necesita ayuda externa. Una de estas ayudas viene a ser la vacuna.

El hombre se ha visto en la necesidad de protegerse en contra de pestes y enfermedades virales que han azotado a la humanidad desde sus inicios. En la búsqueda de soluciones, descubrió que podía mitigar las enfermedades virales exponiendo a la población sana con el virus. Esta técnica se conoce como variolización.

La variolización se comenzó a usar en China y en la India para proteger a la población del virus que causaba la viruela. La variolización consistía en inocular el pus de las ampollas de personas infectadas de viruela en cortaduras de la piel de personas no infectadas. Estas desarrollaban la enfermedad tenuemente, produciendo a la vez anticuerpos en contra del virus. Una vez que se mejoraban, quedaban inmunizadas a la viruela.

En 1717 la variolización fue traída a Europa por Lady Montagu, esposa del entonces embajador inglés en Constantinopla. Ella permitió variolizar a sus hijos por un médico griego. La viruela atacó a los niños de forma leve, quienes se recuperaron prontamente. Luego de esto, Lady Montagu corrió la voz entre muchos de la nobleza. La noticia de la variolización se extendió más tarde por toda Inglaterra.

Pero fue el doctor inglés Edward Jenner quien llevó la inmunización a un nivel clínicamente higiénico, práctico y efectivo.

El Dr. Jenner se dio cuenta que las ordeñadoras de una granja vecina a su pueblo de Berkeley no habían enfermado de viruela. Esto le pareció muy curioso. Las mujeres le dijeron que ellas habían adquirido la viruela bovina durante el transcurso de sus trabajos con el ganado.

El galeno inglés comenzó a estudiar el caso. En mayo de 1796, una de las mujeres vino a su consulta para tratarse la viruela bovina que había contraído en su trabajo. Tomó muestra del pus de las lesiones de la enferma e infectó deliberadamente al niño de su jardinero. El niño contrajo la viruela bovina. Después de sanar, lo infectó con el virus de la viruela humana, pero el niño no contrajo la enfermedad. Así nació la vacunación.

Edward Jenner dedicó el resto de su vida en educar al mundo acerca de la vacunación y su segura y eficiente administración. No buscó lucrarse de su invención. Su interés fue la de asegurar a las futuras generaciones un mundo libre de viruela a través de la vacunación gratuita.

Desde entonces, el mundo ha sido testigo de muchas otras vacunas para la prevención de enfermedades virales como el polio, sarampión, paperas, rubéola, rabia, varicela, influenza, poliomielitis, hepatitis A, tos ferina, herpes, fiebre amarilla y el papiloma humano entre otras.

Las vacunas no sólo sirven para disminuir los casos infecciosos virales, sino también para erradicarlos. Pero a pesar de sus conocidos beneficios, la vacunación ha sido blanco de ataques por parte de muchos individuos que carecen de pruebas clínicas científicas. Entre esos hay personalidades en la medicina como el ahora desacreditado doctor británico, Andrew Wakefield, y celebridades como la actriz norteamericana Jenny McCarthy.

Como consecuencia de este sentimiento en contra de la vacunación, enfermedades virales que habían sido erradicadas en algunos países del mundo, reaparecieron, como es el caso del sarampión en los Estados Unidos de Norteamérica. Desde el 2010 hasta el 2019 se reportaron alrededor de 3243 casos de sarampión en el país del norte.

A pesar de que la mayoría de norteamericanos están a favor de la vacuna en contra del virus del COVID-19, hay un reducido número de personas que se oponen. Pero sus argumentos atraen millones de visitas a sus plataformas sociales digitales. Sus argumentos carecen de valides. Alegan sin prueba alguna que a través de la vacuna les implantarían componentes de circuitos electrónicos miniaturizados. Además, afirman sin evidencias que la vacuna acabaría con millones de vida.

Estos movimientos en contra de la vacunación ocasionan retrasos en el proceso de inmunización colectiva, afectando el esfuerzo de los organismos oficiales de salud de contener el avance del virus del COVID-19.

A diferencia de las vacunas convencionales, la vacuna en contra del virus del COVID-19 no consiste en agentes patógenos virales, sino en material genético producido sintéticamente, conocido como ARNm o Ácido Ribonucleico mensajero. Este material es altamente inestable y fácilmente se degrada en componentes más pequeños, perdiendo sus efectos. El material genético es protegido en una envoltura lipídica que sirve como el portador del ARNm. Además, debe conservarse a temperatura muy baja.

Al ser introducida en el cuerpo humano, la partícula genética da instrucciones a las células para crear proteínas o partes de la proteína del virus del COVID-19. El sistema inmunológico comienza a producir los antígenos para destruir estas extrañas proteínas. En caso de que la persona vacunada sea infectada, los anticuerpos producidos con anterioridad, a consecuencia de la vacunación, acuden a proteger al cuerpo en contra del virus del COVID-19.

Como toda vacuna, la del virus del COVID-19 puede producir reacciones al ser inyectada en el cuerpo. Algunas de ellas son enrojecimiento del área de la vacuna, fiebre, dolor de cabeza, náuseas y cansancio. Estas respuestas desaparecen al poco tiempo.

Otros efectos adversos pueden estar relacionados con graves reacciones alérgicas, condiciones médicas preexistentes y la edad. Consulte con su médico en cuanto a que si su estado de salud puede o no ser un factor de riesgo ante la vacuna contra el virus del COVID-19. De no poderse vacunar, siga las recomendaciones de su médico y de los organismos públicos de salud a fin de evitar contraer el virus.

Nuestra salud depende en gran medida de la salud de todos.

Referencias

https://www.immune.org.nz/vaccines/vaccine-development/brief-history-vaccination

https://wellcomecollection.org/articles/X1d2gREAAB8A3eun

https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/different-vaccines/mrna.html

https://www.medicalnewstoday.com/articles/how-do-mrna-vaccines-work

https://www.dw.com/es/riesgos-y-efectos-secundarios-de-las-vacunas-contra-el-coronavirus/a-56134529

https://www.cdc.gov/measles/cases-outbreaks-sp.html

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